Camino del Norte y Camino Lebaniego

El Camino de Santiago del Norte será patrimonio de la Humanidad

El Camino de Santiago del Norte y su ramal lebaniego recibirán la distinción de Patrimonio de la Humanidad. La aprobación como «bien merecedor de este reconocimiento» ha sido trasladada a la UNESCO que rubricará la decisión final. El Camino del Norte posee una importancia capital tanto por su antigüedad como, de forma específica, por el protagonismo que cobra en Cantabria. La cultura, el patrimonio, los monumentos, la riqueza de las cuevas prehistóricas en el caso específico de la comunidad, logran bajo esta nueva ‘marca’ de calidad una revalorización turística, social y económica.

Conocido también como Camino de la Costa, con 936 kilómetros de recorrido total, sirvió como eje vertebrador del norte de la Península. En la actualidad sigue preservando y aunando identidades de las comunidades autónomas por las que discurre. El actual Gobierno cántabro ha potenciado en los últimos dos años la candidatura. Como avanzó este periódico, el pasado otoño Cantabria dio nuevos pasos para lograr que el Camino del Norte adquiera la catalogación de Patrimonio de la Humanidad. Junto a otras cuatro comunidades, se convirtió en una de las 50 candidaturas que optaba a la decisión de la Unesco.

El paso definitivo para conseguir la distinción, tras casi una década de procesos destinados a encauzar esta aspiración de varias comunidades, ha sido la evaluación del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios Histórico-Artístico (ICOMOS). La propuesta, aprobada por esa Comisión, se suma así a la ya existente de Patrimonio de la Humanidad que posee el llamado Camino de Santiago Francés o Sur.

Tras esta aprobación por parte de la Comisión Evaluadora la decisión deberá ser sometida al Comité de Patrimonio de la Humanidad que se reunirá en verano en Bonn. No obstante se considera un trámite, dado que la Unesco en ese tramo final siempre ha aprobado las propuestas de la comisión. De ese modo el Camino del Norte pasará a ser inscrito entre los Bienes Patrimonio de la Humanidad. En el caso de Cantabria esta ruta ahora revalorizada abarca unos 200 kilómetros y la aprobación incluye el ramal de Liébana.

El informe resalta la autenticidad y la integridad, el valor cultural y la veracidad y credibilidad de los factores y argumentos sobre la candidatura

Aunque el camino tradicional y más transitado de los peregrinos es el francés, que entra a España por Roncesvalles, son varias las alternativas del caminante hasta alcanzar la deseada meta de la ciudad gallega. Entre las elecciones que pueden hacerse siempre ha destacado el Camino del Norte.

A nivel mundial solo están catalogados 779 bienes culturales que son Patrimonio de la Humanidad, caso de la Muralla China, el Taj Mahal, Machu Pichu…. En lo que se refiere a España posee otros 39 bienes culturales con esta distinción, caso de La Alhambra, el casco antiguo de Salamanca o precisamente las Cuevas de Cantabria con arte rupestre.

La importancia cultural del reconocimiento que subrayará la Unesco y su peso en el turismo se traducen en un «cotizadísimo sello de calidad». En los últimos cuatro años el Ejecutivo cántabro –especialmente a través de la Dirección General de Cultura– ha apostado de manera intensa por la consecución de esta catalogación. Además de las constantes informaciones, documentos e informes que se han elaborado y trasladado por parte de los gestores autonómicos, se han sucedido pasos previos como la nueva redacción del expediente y la incoación del Camino Norte y el Lebaniego como Bien Cultural en Cantabria.

Son cerca de 235 kilómetros los que deberán ser protegidos y, desde ahora, dados a conocer con el marchamo de Patrimonio de la Humanidad. En el caso del Camino Lebaniego supone probablemente, según fuentes oficiales, «el más importante distintivo y promoción posible de este recorrido y de la comarca de Liébana, uniendo a ser Lugar Santo, el ser Patrimonio de la Humanidad». Todo ello teniendo en cuenta que Cantabria se prepara ya para celebrar el Año Jubilar Lebaniego en 2017.

Atracción turística

Para el Gobierno cántabro no cabe «mejor promoción posible» para la comunidad y la comarca lebaniega que esta designación. Diversas acciones y actividades que se han llevado a cabo en estos años, dentro de un complejo proceso burocrático, han sido claves para un reconocimiento que conlleva «un compromiso y una distinción que implicará inversiones y una atracción turística sin par». El reto, ahora superado, radicaba en lo ingente del expediente al ser un Camino que abarca cientos de kilómetros, cinco comunidades autónomas –Cantabria, Galicia, Asturias, La Rioja (un ramal concreto) y País Vasco–, centenares de localidades y decenas de ramales, frente a candidaturas que se centraban en «un bien arquitectónico u objeto específico».

En esta última etapa, el organismo encargado de la evaluación de los Bienes Culturales, Icomos, Consejo internacional de Monumentos y Sitios, elaboró un informe con destino al Comité del Patrimonio de la Unesco que decide sobre las candidaturas.

La solicitud sobre el Camino del Norte amplía la catalogación mundial de la que ya disfruta desde 1993 el denominado «camino francés de la ruta jacobea». La decisión de iniciar los trámites para lograr esta ampliación se remonta a 2006.

La reivindicación y defensa española para ampliar la catalogación se fundamenta en que esta ruta costera era la primigenia. En su declaración como aspirantes, cada comunidad además aportaba un ramal propio, caso del camino Lebaniego por parte cántabra, vía tradicional que une el camino de la costa con el francés a través del monasterio de Santo Toribio, uno de los cinco lugares de la cristiandad con el privilegio de celebrar Año Santo.

El reconocimiento de la ruta de la costa, que en el caso cántabro incluye el ramal lebaniego, es el último paso antes del visto bueno ante el Comité de la Unesco

En 1998 se amplió la declaración de Patrimonio Mundial con la inclusión de las cuatro principales rutas que discurren por Francia y la propia Unesco había dejado abierta esta posibilidad al haber quedado fuera de la declaración inicial vías jacobeas «de singular importancia». Entre ellas, el camino primitivo, la ruta entre Oviedo y Santiago que, según la tradición, siguió el rey asturiano Alfonso II el Casto tras el descubrimiento de la tumba del apóstol sobre la que edificó una iglesia.

En estos años se ha encauzado la solicitud del reconocimiento para otras vías o Caminos del Norte, como la costera, que cobró gran importancia durante los siglos XII y XIII cuando fue utilizada por muchos peregrinos llegados por mar desde Gran Bretaña y desde otros puntos del litoral atlántico europeo. El informe de las comunidades se hizo llegar al Consejo de Patrimonio Histórico Español, a quien correspondía trasladar la petición de Declaración a la Unesco.